Una obra maestra de fe y artesanía que captura el instante sagrado de la aparición mariana. Esta escultura representa a la Virgen María, vestida de blanco inmaculado y con el manto bordado en oro, manifestándose en toda su serena gracia. Su postura es de profunda contemplación, con las manos juntas en oración y la mirada maternal dirigida a los tres pastorcillos de Fátima, arrodillados devotamente a sus pies.
Los pequeños videntes – Lucía, Francisco y Jacinta – están representados con expresiones de profunda concentración y fe pura, las manos unidas, mientras acogen el mensaje celestial. La riqueza de los detalles, desde los drapeados fluidos de las vestiduras hasta los delicados motivos decorativos dorados y la base robusta con la inscripción “FÁTIMA”, exalta la maestría de los escultores de Val Gardena.
Realizada enteramente a mano según la tradición Dolfi, esta estatua es un potente símbolo de esperanza y devoción. El material es seleccionado con esmero, siguiendo la mejor tradición escultórica dolomítica: se utiliza la preciada madera de arce para las medidas hasta 56 cm, ideal para un trabajo minucioso, mientras que para las dimensiones más imponentes, a partir de 56 cm en adelante, se emplea la robusta madera de tilo. Disponible en los clásicos acabados coloreados, en la calidez natural de la madera o en la variante de madera de olivo italiano, cada pieza es única, lista para convertirse en el punto central de su oración doméstica.