De la maestría artesanal de Val Gardena, una sublime representación de la Virgen Peregrina de Fátima. Esta escultura captura la gracia y la pureza de la Virgen en un momento de profunda oración e intercesión.
La figura se erige, recta, con las manos juntas en un gesto de ferviente súplica. El rostro, joven y sereno, está enmarcado por un cándido manto que desciende sobre un vestido color marfil crema. El efecto visual se realza con una rica policromía y una meticulosa atención a los detalles dorados: los bordes del vestido y del manto, el cinturón precioso, la cadena sutil y la pequeña estrella de cinco puntas en el drapeado inferior. El acabado, liso y luminoso, aporta profundidad a cada pliegue de la tela.
La Virgen apoya sus pies descalzos sobre una base que simula nubes vaporosas, pintadas con etéreos matices de blanco y gris claro, realzando su naturaleza celestial. Realizada en fibra de vidrio coloreada (también disponible en acabado blanco o bronce), esta estatua está específicamente diseñada para grandes ambientes, santuarios y procesiones, garantizando robustez, ligereza y un acabado artístico impecable, típico de nuestra tradición escultórica del Tirol del Sur.