La escultura de la Virgen de Fátima Peregrina Dolfi captura la esencia de la devoción con una gracia inigualable. La Virgen es representada en una pose de pie y compuesta, con las manos juntas en oración a la altura del pecho, transmitiendo una profunda serenidad espiritual y una silenciosa invitación a la contemplación.
Cada detalle es fruto de la maestría artesanal de Val Gardena. La vestimenta, pintada en un delicado tono crema o blanco roto con acabado mate o satinado, cae fluida, realzada por acabados y bordes dorados pintados a mano que presentan un brillo metálico. El toque distintivo es la rica corona dorada finamente ornamentada y la base esculpida en forma de nube, pintada en tenues tonos celestes, que subraya su origen divino.
Esta estatua es una obra maestra de precisión, disponible en cuatro acabados principales, incluyendo el clásico coloreado (C) y la madera natural (N). Respetando la antigua tradición escultórica, la estatua está realizada en madera de arce para las medidas hasta 56cm y en madera de tilo para las otras dimensiones, garantizando una estabilidad estructural y un rendimiento estético excelente en cada formato.