La figura de Santa María Magdalena emerge con una gracia y solemnidad que encantan, típicas del arte sacro más elevado producido por nuestros maestros talladores en Val Gardena. La escultura, tallada y pintada a mano según una tradición secular, captura un momento de profunda contemplación.
Su postura erguida y la inclinación de la cabeza, junto con la mirada dirigida al recipiente que sostiene, expresan una serena aceptación de su camino espiritual. La atención al detalle es superlativa, evidente en el drapeado fluido: el rojo escarlata del manto envuelve la figura, bordeado y forrado con oro pintado que evoca el aspecto del oro envejecido y bruñido, creando un efecto visual de gran impacto y riqueza.
Cada pieza es una obra maestra única. La coloración se realiza con meticuloso cuidado y pasión: desde los sutiles sombreados que definen los pliegues de la tela hasta la pátina de la ánfora (símbolo iconográfico fundamental), cada elemento contribuye a definir una obra de inestimable valor espiritual y artístico, perfecta para adornar altares o rincones de oración.
Respetando nuestra secular tradición artesanal y garantizando la máxima calidad escultórica, la estatua está realizada en madera de arce para las medidas de hasta 56 cm, ideal para la precisión de los detalles. Para las dimensiones superiores (a partir de 60 cm) se utiliza la preciosa madera de tilo, perfecta para la estabilidad y la expresión de los grandes formatos.