En la cocina, cada detalle cuenta una historia de tradición y calidad. Este espléndido juego de mesa, realizado con la maestría que solo la artesanía de Val Gardena puede ofrecer, es un himno a la belleza natural y a la funcionalidad atemporal.
El juego está compuesto por un objeto alargado y torneado, de líneas sinuosas y elegantes, que funciona como dispensador o recipiente para la sal, y por un pequeño platillo discoidal que completa su elegancia. Su tamaño compacto de 10 cm lo convierte en un elemento discreto y refinado en cualquier mesa.
La verdadera protagonista es la materia prima, elegida por su incomparable belleza: el Madera de Olivo. Sus vetas, un torbellino de colores desde el beige dorado hasta el marrón intenso, hacen de cada salero una pieza única, irrepetible como una obra de arte. El acabado, liso y pulido al tacto, realza la rica veta y promete una sensación cálida y acogedora, fruto de un tratamiento con aceite natural que preserva la vitalidad y la resistencia de la madera.