Una obra que celebra la sencillez y la pureza de la natividad. Esta escultura captura la esencia de la espera a través de un diseño minimalista y fuertemente evocador. La cavidad central simula un refugio rústico o una pequeña cabaña, realizado en madera oscura con un acabado tosco y matérico que realza su aspecto natural y la textura de la corteza.
Dentro de este refugio, emerge la figura estilizada del Pastor y su cordero, tallados en un vibrante contraste con madera clara y lisa, sin decoraciones. La estrella luminosa en la cima guía la mirada hacia la escena de quietud.
Realizada íntegramente a mano según la tradición artesanal de Val Gardena, para la medida de 12.5 cm esta escultura está tallada en preciosa madera de arce, conocida por su veta fina y su capacidad para resaltar cada detalle de esta composición única, infundiendo una sensación de paz y atemporalidad en su ambiente.