Esta escultura captura un momento de pura ternura rural. El joven protagonista es representado en un gesto de profundo afecto, mientras abraza con delicadeza a un gallo, cerrando los ojos en una serena sonrisa que sugiere armonía y cuidado. A sus pies, otro gallo y una gallina animan la escena, picoteando el suelo sobre la base uniforme, en un vivo retrato de la vida en la granja. El artesano Dolfi ha logrado infundir vida en la figura gracias a detalles meticulosos: desde los pliegues realistas de las vestimentas de campesino, plasmados en tonalidades cálidas y terrosas (rojo anaranjado y beige arena), hasta la minuciosa incisión de las plumas y los barguillos rojos.
Para garantizar la máxima fineza de los detalles en estas reducidas dimensiones (7.5 cm y 11 cm), la estatua está tallada íntegramente a mano en la preciosa madera de arce, siguiendo la antigua tradición escultórica del Val Gardena. El acabado pintado a mano realza cada detalle, desde la textura del cabello del niño hasta los colores vivos de las aves de corral, haciendo de cada pieza una obra maestra de maestría artesanal y un homenaje a la sencillez de la vida campestre.