La escultura captura el instante sagrado y conmovedor de la Aparición, presentando a la Virgen María con una expresión de sublime serenidad y a la joven Bernadette en una actitud de profunda devoción y asombro. La figura de la Madonna, envuelta en un velo cándido y un vestido color crema, está elegantemente acabada con bordes dorados y una faja azul profundo. Sus manos unidas sostienen un delicado rosario dorado, mientras reposa sobre una base rocosa adornada con rosas rojas oscuras, símbolo de su pureza.
Bernadette, arrodillada, viste tonalidades terrosas y un chal azul-grisáceo, con los ojos elevados en ferviente oración, envuelta en un paño que sugiere su humilde condición. Cada detalle cromático es aplicado a mano, realzando la naturalidad de los tonos pastel y la riqueza de los acentos dorados que embellecen la obra, disponible también en los acabados N (madera natural) y 3G (tres tonos de marrón).
Esta majestuosa obra de arte sacro es el resultado de la secular tradición escultórica del Val Gardena. Para garantizar la máxima fidelidad y durabilidad en cada tamaño, la estatua es tallada en madera preciosa: Madera de arce para medidas de hasta 56 cm, reconocida por su fina veta y su detallado trabajo, y Madera de tilo para dimensiones superiores a 56 cm, preferida por su ligereza y estabilidad en esculturas de gran formato.