De las manos expertas de los artistas de Val Gardena, nace esta representación de la Virgen de Fátima, una obra maestra de pureza y devoción. La escultura captura a la Virgen María en su pose más humilde y orante, con las manos juntas en el pecho, transmitiendo una profunda serenidad y contemplación.
La figura completa está tallada y acabada en madera natural, una elección que realza la gracia del sujeto a través de tonos claros y vetas cálidas, permitiendo que la belleza intrínseca del material hable por sí misma. Cada detalle, desde los voluminosos pliegues del vestido que caen hasta la base etérea en forma de nubes, está modelado con una suavidad sorprendente.
Como garantía de una artesanía superior, esta estatua está hecha de madera de arce para las medidas de hasta 56 cm, reconocida por su finura en el tallado, y de madera de tilo para las dimensiones mayores, lo que asegura estabilidad y majestuosidad, alcanzando hasta 150 cm de altura.