Esta magnífica escultura capta a Santa Francesca Romana en su hábito monástico, una expresión de profunda serenidad y contemplación. La figura, caracterizada por un drapeado rico y fluido en tonos marrón oscuro y ocre, sostiene en la mano izquierda la palma de la victoria espiritual y en la derecha un libro abierto. El punto focal es la delicada y preciosa estatuilla del Ángel Guardián, completamente dorada, colocada sobre el texto sagrado, testimonio de su devoción y de sus visiones celestiales.
Cada estatua es una obra maestra de talla, realizada con la centenaria maestría de los artesanos de Val Gardena. La excelencia Dolfi se expresa en la elección de los materiales: las medidas hasta 56 cm están talladas en madera de arce, conocida por su compacidad ideal para los detalles finos. Para las dimensiones superiores (a partir de 60 cm), se utiliza madera de tilo, que asegura estabilidad y majestuosidad. El acabado, meticulosamente pintado a mano con matices y claroscuros, confiere profundidad y realismo emocional, haciendo cada pieza única.