Capturando el espíritu del Poverello, esta escultura de San Francisco de Asís es una obra que irradia profunda espiritualidad y un vínculo indisoluble con la creación. La talla captura al Santo en su momento más íntimo de comunión, ofreciendo una imagen de paz y mansedumbre.
La mirada serena y contemplativa de San Francisco se dirige a la paloma que se posa confiada en su mano alzada. A sus pies, el lobo de Gubbio y el cordero yacen pacíficos, símbolos de la reconciliación que Francisco trajo entre el hombre y la naturaleza. Los pliegues del hábito rústico, ajustado por el cíngulo y el rosario con la Cruz Tau, están esculpidos con maestría, mientras que los estigmas, visibles en la mano y en el pecho, recuerdan su amor sacrificial.
Cada pieza es tallada y acabada a mano según la antigua y celebrada tradición artística de Val Gardena. Para garantizar la máxima fidelidad del detalle y una resistencia óptima, la escultura está realizada en preciosa madera de arce para las variantes de hasta 56 cm de altura. Para las dimensiones más imponentes, a partir de los 56 cm, se utiliza la robusta madera de tilo. También es posible seleccionar la preciosa versión en auténtica madera de olivo italiano, además del clásico acabado coloreado al óleo que realza los tonos terrosos del hábito franciscano.