Una escultura de extraordinaria elegancia que representa a San Bernardo de Claraval, Doctor de la Iglesia y fundador de la Orden Cisterciense, en toda su autoridad espiritual. Acabada a mano por los artesanos de Val Gardena, esta obra une devoción y maestría artesanal en una pieza destinada a perdurar en el tiempo.
El santo aparece de pie, vestido con un hábito monástico gris‑negro, un amplio manto dorado y un drapeado rojo burdeos que cae con naturalidad. En la mano derecha sostiene un báculo abacial dorado, símbolo de su autoridad como abad; en la izquierda, un pergamino escrito que evoca su extraordinaria producción teológica. Un crucifijo descansa sobre su pecho y, a sus pies, un cráneo actúa como memento mori de la tradición ascética cisterciense. El rostro barbado, la mirada recogida y el dedo índice apuntando hacia abajo transmiten profunda meditación y autoridad doctrinal.
Disponible de 15 a 200 cm, la escultura está realizada en madera de arce hasta 56 cm y en madera de tilo para las medidas mayores, con acabados pintados y dorados a mano según la tradición gardenesa.