Esta escultura captura la tierna y vibrante escena de una gallina clueca, dedicada a la protección de sus cuatro polluelos, que se acurrucan confiados bajo su ala. La obra es una celebración del amor materno y de la vida, realizada con la inconfundible maestría artesanal de Val Gardena.
Observa la meticulosa textura del plumaje, un detalle que atestigua la habilidad del escultor: las plumas individuales en el dorso y las alas están delineadas por surcos y relieves que confieren a la figura un movimiento visual y una suavidad táctil simulada. Los colores vivos, desde el marrón rojizo de la gallina hasta el amarillo-naranja brillante de los pollitos, se aplican con una pintura opaca o semi-opaca que realza el carácter rústico y auténtico del tallado, especialmente en los acabados coloreados (C, C2) y en la variante de tres tonos de marrón (3G).
Realizada íntegramente en preciosa madera de arce, esta escultura sigue la rigurosa tradición dolomítica que prefiere este material para las figuras de menor tamaño (6 cm hasta 14 cm), garantizando resistencia y un acabado excepcional, ya sea que elijas la versión coloreada o la pureza de la madera natural (N).