Esta conmovedora escultura capta la dulzura y la simplicidad de la vida pastoral. La Pastorcita, envuelta en sus vestimentas tradicionales de tonos terrosos y muted, sostiene con elegancia una jarra, símbolo de cuidado y sustento. Junto a ella, el Pastor, con la plácida expresión de un niño, le muestra con orgullo un pequeño pollito recién nacido, un reclamo a la vida que florece.
Cada detalle, desde los pliegues voluminosos de las vestimentas rurales hasta el calzado robusto, está hábilmente definido por las pinceladas de color opaco, que crean juegos de luces y sombras típicos de la artesanía más refinada. Toda la escena reposa sobre una base irregular que refuerza el ambiente campestre.
Realizada según la antigua y renombrada tradición escultórica del Val Gardena, esta obra está tallada en madera de arce, material precioso elegido por su finura y compacidad en las dimensiones más pequeñas (10, 12, 14 cm). Los acabados varían desde la versión Coloreada (C), como se ve en la foto, con colores vivos que realzan la atmósfera rural, hasta la Natural (N) o en Tres Tonos de Marrón (3G), ofreciendo una obra maestra de artesanía alpina que perdura en el tiempo.