Esta obra maestra artesanal de Val Gardena captura la tierna esencia del cuidado pastoral. La escultura representa a un pastor en su momento más íntimo, con la mirada dulce y atenta dirigida al cordero que acuna protectoramente en su pecho. A sus pies, una cabra y un pequeño cachorro completan la escena, evocando una sensación de paz y armonía rústica. Toda la composición está magistralmente equilibrada, desde los profundos pliegues de la túnica verde oliva hasta los detalles realistas del pelo de los animales.
Realizada con la maestría que distingue a Dolfi, esta estatua de 20 cm está tallada en preciada madera de arce, material de elección para esculturas de pequeño y mediano tamaño. El acabado se caracteriza por colores terrosos y naturales, aplicados con tintes y pintura ligera que dejan entrever las vetas originales de la madera. Este proceso confiere a la obra un calor auténtico y una profundidad matérica única, transformándola en una pieza atemporal que lleva el alma de la montaña a su hogar.