Déjate encantar por la dulce melodía silvestre de esta extraordinaria escultura de madera. Representa a un joven muchacho, capturado en un momento de alegre concentración, mientras toca su acordeón con pasión. La postura dinámica y la expresión asombrada del niño, con la boca ligeramente abierta, dan vida y movimiento a la obra, como si pudiéramos escuchar las notas resonar entre los abetos.
Para hacer única esta escena idílica están sus pequeños amigos del bosque: dos ardillas curiosas. Una descansa sobre el hombro del muchacho, cerca del instrumento, mientras la otra, a sus pies, sostiene una piña finamente tallada. Cada detalle, desde los pliegues de la ropa hasta los voluminosos mechones de cabello, está elaborado con maestría. La coloración se obtiene mediante veladuras y tintes en tonos cálidos y terrosos que realzan la veta natural de la madera, en perfecta armonía con el ambiente alpino.
Realizada íntegramente en Madera de Arce, según la tradición para las esculturas de pequeñas dimensiones (5 cm, 9 cm y 11 cm), esta creación es el fruto de una hábil artesanía de Val Gardena, una obra maestra en miniatura que trae el alma de las Dolomitas a tu hogar.