Una escultura de rara elegancia que representa a Santa Elena Emperatriz, madre de Constantino el Grande y descubridora de la Verdadera Cruz, en toda su majestad espiritual. Tallada y pintada a mano por los artesanos de Val Gardena, esta obra es un auténtico ejemplo de devoción y arte sacro.
La santa aparece de pie, envuelta en un amplio manto gris‑azul oscuro que cae con naturalidad sobre un vestido dorado‑ocre. En la mano derecha sostiene una cruz de madera oscura, símbolo de su célebre hallazgo — la Cruz de Cristo — mientras que en la izquierda lleva un libro sagrado abierto, testimonio de su fe y sabiduría. Un crucifijo dorado descansa sobre su pecho, completando la iconografía tradicional. El rostro sereno, con la mirada ligeramente inclinada hacia abajo, transmite profunda contemplación y gracia interior.
Disponible en una amplia gama de tamaños, desde la pequeña figura de 15 cm hasta las esculturas monumentales de 200 cm, esta obra está realizada en madera de arce para las medidas hasta 56 cm y en madera de tilo para las dimensiones mayores, garantizando siempre la máxima calidad y detalle artesanal.