Esta obra de arte encarna un contraste sublime: la ruda y auténtica magnificencia de la corteza exterior se funde con la delicadeza pulida de las escenas esculpidas en su interior. Tallada a partir de un cilindro de tronco, la pieza mantiene la textura cruda del bosque, invitando a un contacto táctil con la naturaleza.
Observando las aberturas laterales y la cavidad superior, se revelan dos capas de virtuosismo escultórico. Figuras y follaje, esculpidos con extrema finura, emergen del fondo creando una profundidad en perspectiva inesperada. En el centro de la composición, dos majestuosos ciervos estilizados pastan entre ramas frondosas, símbolo de la vida silvestre alpina, mientras que la parte superior sirve como un sugerente alojamiento para una vela.
Debido a su tamaño contenido (13 cm), toda la obra ha sido tallada a mano en la preciada madera de arce, material preferido por los artistas de Val Gardena para esculturas de pequeño y mediano tamaño, gracias a su veta fina y compacta que permite una definición impecable de los detalles más pequeños.