El Camellero es una de las figuras más fascinantes y misteriosas del pesebre: el conductor de camellos que acompañaba a los Reyes Magos en su largo viaje hacia Belén. Silencioso y fiel, recorría desiertos y caminos lejanos guiando las caravanas, guardián incansable del camino hacia la Estrella. Su presencia en el pesebre evoca el mundo antiguo de Oriente, los aromas de las especias y la solemnidad de un viaje que cambiaría la historia.
La vestimenta está representada con un realismo sorprendente: la túnica amarillo ocre, símbolo de nobleza y luz, contrasta con el manto gris azulado, drapeado en pliegues suaves y dinámicos. La atención al detalle es evidente en el rostro barbudo y sabio, con los ojos dirigidos hacia arriba en un gesto de profunda fe y aceptación.
El rasgo distintivo es la herramienta de carpintero (la escuadra), símbolo de su honesto trabajo, apoyada con gracia sobre el hombro. El acabado está íntegramente pintado a mano con óleos mates, que realzan la tridimensionalidad y los matices cromáticos, desde la tez rosada hasta los tonos terrosos de la base rocosa.
Realizada con pasión en el corazón de los Dolomitas, esta escultura está disponible en medidas de 30 cm y 40 cm. Para estas dimensiones, se utiliza la preciada madera de arce, elegida por su veta fina y su excelente rendimiento escultórico, garantizando una obra de arte que une la tradición secular de Dolfi con la devoción religiosa.