El vestido, de un cálido marrón rojizo que evoca la tierra, está hábilmente enriquecido con una pintura minuciosa. Se notan los bordes definidos, el lazo central y las delicadas flores estilizadas pintadas a mano, que añaden un toque de gracia. El punto focal celestial son las alas, finamente talladas para simular las plumas y rematadas con un luminoso dorado que captura y refleja la luz.
Realizada enteramente a mano en los talleres artesanales de Val Gardena, esta estatuilla es una obra maestra de minuciosa escultura. Dada la disponibilidad en medidas reducidas (5 cm, 8 cm y 12 cm), la obra ha sido tallada en la preciada Madera de Arce, ideal para garantizar la máxima definición de los detalles, desde el pliegue del vestido hasta la trama de las plumas doradas. Cada pieza está pintada a mano con precisión, garantizando que la expresión serena y la riqueza cromática del vestido se conserven fielmente.