Un canto a la alegría y a la armonía celestial, esta exquisita escultura de madera Dolfi representa a un putto alado en un instante de pura melodía. La figura está representada en una pose dinámica y ligera, que evoca un vuelo etéreo mientras el querubín lleva un pequeño instrumento de viento a los labios. Su expresión serena y concentrada se realza gracias a la meticulosa pintura artesanal, que confiere a la escultura una profundidad visual y táctil única.
Los detalles cromáticos son de una extraordinaria delicadeza: el rostro mate y liso, con sutiles matices rosados, contrasta armoniosamente con el vibrante acabado dorado de las alas y del drapeado inferior. La cálida tonalidad dorada, de efecto satinado, está aplicada con gran cuidado artesanal. Un elegante drapeado en rosa antiguo envuelve el hombro y aporta un toque adicional de gracia. Cada elemento, desde los voluminosos rizos tallados minuciosamente en la madera hasta las plumas de las alas definidas con precisión, es testimonio de la máxima maestría artesanal de Val Gardena.
Esta escultura de madera tallada a mano está realizada íntegramente en madera de arce, la madera preferida por los talladores de Dolfi para esculturas de hasta 56 cm de altura. El arce permite conseguir una precisión excepcional en los detalles más delicados, por lo que resulta ideal para reproducir fielmente los delicados rasgos del rostro y las formas refinadas de esta figura angelical. La escultura está disponible en varios acabados: desde el acabado clásico en color (C), pasando por la madera natural (N), hasta elegantes tonalidades marrones (3G). Cada versión es pintada y acabada completamente a mano por nuestros maestros artesanos de Val Gardena, creando una pieza de arte única con el auténtico carácter artesanal del Tirol del Sur.