Una obra maestra de fe y artesanía, esta cruz no es solo un objeto devocional, sino un precioso símbolo de protección eterna. En el centro, enmarcada por un refinado trabajo de calado, se alza la figura de un Ángel Guardián querubínico, esculpido con maestría por nuestros artesanos de Val Gardena.
El ángel, en posición erguida y con expresión de profunda serenidad, sostiene dulcemente entre sus manos un pergamino, sugiriendo el don del conocimiento o la oración. La escultura, de 14 cm de altura, está realizada en preciada Madera de Arce, el material de elección para nuestras obras más delicadas, garantizando detalles de una finura incomparable, típica de nuestra tradición.
La cruz que lo alberga es un triunfo del diseño, con motivos arabescos y florales estilizados, realizados con la precisión del corte láser sobre madera clara. Toda la estructura está embellecida con ocho diamantes de imitación facetados y transparentes, que capturan y reflejan la luz con destellos iridiscentes, confiriendo al producto un aura de sacra elegancia. Un regalo ideal, perfecto para celebrar el Bautismo, que lleva consigo la inscripción de la oración universal del Ángel de Dios, un recordatorio diario de la protección celestial.